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Aspectos generales de los exámenes de detección del cáncer (PDQ®)

Actualizado: 17 de julio de 2013

¿Qué es un examen de detección del cáncer?

El examen de detección del cáncer es la búsqueda de cáncer antes de que una persona tenga algún síntoma

Los exámenes de detección del cáncer pueden ayudar a encontrar el cáncer en un estadio temprano, antes de que aparezcan los síntomas. Cuando se encuentra temprano tejido anormal o cáncer, puede ser más fácil tratarlos o curarlos. Cuando se presentan los síntomas, el cáncer se puede haber formado y diseminado. Esto puede hacer más difícil tratarlo o curarlo.

Es importante recordar que cuando el médico indica un examen de detección no siempre significa que piense que el paciente tiene cáncer. Estos exámenes se realizan cuando la persona no tiene síntomas de cáncer.

Hay diferentes clases de exámenes de detección.

Los exámenes de detección incluyen los siguientes:

  • Examen físico y antecedentes: examen del cuerpo para revisar el estado general de salud, identificar cualquier signo de enfermedad, como nódulos o cualquier otra cosa que no parezca habitual. También se tomarán datos sobre los hábitos de salud, así como los antecedentes de enfermedades y tratamientos anteriores.
  • Pruebas de laboratorio: procedimientos médicos en los que se toman muestras de tejido, sangre, orina u otras sustancias del cuerpo.
  • Procedimientos con imágenes: procedimientos que permiten captar imágenes de áreas internas del cuerpo.
  • Pruebas genéticas: exámenes con los que se buscan ciertas mutaciones genéticas (cambios) que se relacionan con algunos tipos de cáncer.

Los exámenes de detección tienen riesgos.

No todos los exámenes de detección son útiles y la mayoría presenta riesgos. Es importante conocer los riesgos del examen y si se probó que disminuye la probabilidad de morir por cáncer.

Algunos exámenes de detección pueden causar problemas graves.

Algunos procedimientos de detección pueden causar sangrado u otros problemas. Por ejemplo, los exámenes de detección del cáncer de colon mediante una sigmoidoscopia o colonoscopia pueden provocar rupturas en el revestimiento del colon.

Son posibles los resultados positivos falsos.

Los resultados de un examen de detección pueden parecer anormales aunque no haya cáncer. Un resultado positivo falso de una prueba (que muestra que hay cáncer cuando en realidad no lo hay) puede provocar ansiedad y, habitualmente, es seguido por más exámenes y procedimientos, que también tienen riesgos.

Son posibles los resultados negativos falsos.

Los resultados de un examen de detección pueden parecer normales aunque haya cáncer. Una persona que recibe un resultado negativo falso de una prueba (resultado que muestra que no hay cáncer cuando en realidad sí lo hay) puede demorar la búsqueda de atención médica incluso si tiene síntomas.

La detección del cáncer tal vez no mejore la salud de la persona ni la ayude a vivir más tiempo.

Algunos cánceres nunca producen síntomas ni ponen en peligro la vida pero, si se detectan mediante un examen de detección, se pueden tratar. No hay manera de saber si el tratamiento del cáncer ayudará a la persona a vivir más tiempo que sin la administración de tratamiento. Además, los tratamientos para el cáncer tienen efectos secundarios.

Para algunos cánceres, la identificación y el tratamiento tempranos del cáncer no mejoran la probabilidad de una cura ni ayuda a la persona a vivir más tiempo.

Los sumarios del PDQ sobre los exámenes de detección del cáncer están redactados para ayudar a la gente a conocerlos.

Los científicos estudian los exámenes de detección para identificar las que tienen menos riesgos y ofrecen más beneficios. Los sumarios del PDQ sobre exámenes de detección del cáncer se basan en los resultados de estos estudios y otra información científica sobre el riesgo de cáncer y los exámenes de detección. Los sumarios están redactados para brindar a los lectores la información más actual sobre los exámenes de detección estándar y los exámenes que se están estudiando en ensayos clínicos.

Puede ser difícil tomar decisiones sobre los exámenes de detección. Antes de someterse a cualquier examen de detección, se debería consultar sobre este con el médico.

¿Cuáles son los fines de los exámenes de detección?

Los exámenes de detección tienen muchos fines.

Un examen de detección que es eficaz y útil cumple con los siguientes fines:

Los exámenes de detección no están pensados para diagnosticar un cáncer.

Los exámenes de detección habitualmente no diagnostican un cáncer. Si el resultado de un examen de detección es anormal, se pueden realizar más exámenes para verificar la presencia de cáncer. Por ejemplo, una mamografía de detección puede encontrar una masa en la mama. La masa puede ser cáncer o alguna otra cosa. Es necesario realizar más exámenes para determinar si la masa es cancerosa. Estos exámenes se llaman pruebas diagnósticas. Las pruebas diagnósticas pueden incluir una biopsia, para la que se extraen células o tejidos para que un patólogo las observe bajo un microscopio y determine la presencia de cáncer.

¿Quién se debe someter a exámenes de detección?

Se pueden indicar ciertos exámenes de detección solo a personas que tienen un riesgo alto de presentar ciertos cánceres.

Cualquier cosa que aumenta la probabilidad de presentar cáncer se llama factor de riesgo de cáncer. Tener un factor de riesgo no significa que se padecerá de cáncer; no tener factores de riesgo no significa que se padecerá de cáncer.

Algunos exámenes de detección se usan solo para personas que tienen factores de riesgo conocidos para ciertos tipos de cáncer. Las personas que se sabe que tienen un riesgo más alto de cáncer son las siguientes:

Las personas con un riesgo alto de cáncer pueden necesitar someterse al examen de detección con más frecuencia o a una edad más temprana que otras personas.

La investigación sobre los exámenes de detección del cáncer incluye encontrar a quienes tienen un aumento del riesgo de presentar cáncer.

Los científicos intentan comprender mejor quién tiene más probabilidad de presentar ciertos tipos de cáncer. Estudian lo que hacen las personas y las cosas que las rodean para determinar si causan cáncer. Esta información ayuda a los médicos a determinar quién se debe someter a exámenes de detección del cáncer, qué exámenes de detección se deben usar y la frecuencia con que se deben realizar.

A partir de 1973, el Programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (Surveillance, Epidemiology, and End Results, [SEER]) del Instituto Nacional del Cáncer está reuniendo información sobre personas con cáncer de diferentes partes de los Estados Unidos. La información del SEER, los estudios de investigación y otras fuentes se usan para estudiar quién está en riesgo.

¿Cómo se mide el riesgo de cáncer?

El riesgo de cáncer se mide de diferentes maneras. Se estudian los hallazgos de encuestas y estudios sobre el riesgo de cáncer y los resultados se explican de maneras diferentes. Algunas de las maneras de explicar el riesgo es el uso de los términos riesgo absoluto , riesgo relativo y oportunidad relativa .

  • Riesgo absoluto

    Es el riesgo que tiene una persona de padecer una enfermedad (por ejemplo, toda la población de los Estados Unidos) durante cierto período de tiempo. Los investigadores calculan el riesgo absoluto mediante el estudio de un gran número de personas que integran una población determinada (por ejemplo, mujeres en un grupo de edad específico). Los investigadores cuentan el número de personas en el grupo que contraen cierta enfermedad durante cierto tiempo. Por ejemplo, se observa un grupo de 100.000 mujeres de 20 a 29 años de edad durante un año y cuatro de ellas presentan cáncer de mama durante ese período. Esto significa que el riesgo absoluto por año de cáncer de mama para una mujer en este grupo de edad es de 4 cada 100.000 o de 4 probabilidades en 100.000.

  • Riesgo relativo

    Esto se suele usar en estudios de investigación para determinar si un rasgo o un factor se pueden relacionar con el riesgo de padecer una enfermedad. Los investigadores comparan los dos grupos de personas que son muy parecidos. Sin embargo, las personas en uno de los grupos deben tener el rasgo o el factor estudiado (estuvieron “expuestas”). Las personas en el otro grupo no lo tienen (no estuvieron expuestas). Para determinar el riesgo relativo, se divide el porcentaje de personas en el grupo expuesto que padece la enfermedad por el porcentaje de personas en el grupo no expuesto que padece la enfermedad. Los riesgos relativos pueden ser:

    • Mayor de 1: el rasgo o factor se relacionan con un aumento del riesgo.
    • Igual a 1: el rasgo o factor no se relacionan con un riesgo.
    • Menor de 1: el rasgo o factor se relacionan con una disminución del riesgo.

    Los riesgos relativos también se llaman cocientes de riesgos.

  • Oportunidad relativa

    En algunos tipos de estudios, los investigadores no tienen suficiente información para determinar los riesgos relativos. En cambio, usan algo que se llama oportunidad relativa. Una oportunidad relativa puede ser un cálculo del riesgo relativo.

    Un tipo de estudio en el que se usa una oportunidad relativa en lugar de un riesgo relativo se llama un estudio de casos y controles. En un estudio de casos y controles, se comparan dos grupos de personas. Sin embargo, las personas de cada grupo se eligen sobre la base de que padecen o no de cierta enfermedad. Los investigadores analizan la probabilidad de que las personas de cada grupo estuvieron expuestos a algo (un rasgo o factor) que podría haber causado la enfermedad. La probabilidad describe el número de veces que el rasgo o factor estuvieron presentes o se manifestaron, dividido por el número de veces que no estuvieron presentes ni se manifestaron. Para determinar la oportunidad relativa, la probabilidad de un grupo se divide por la probabilidad del otro grupo.

    Las oportunidades relativas pueden ser:

    • Mayores de 1: el rasgo o factor se relacionan con un aumento del riesgo.
    • Iguales a 1: el rasgo o factor no se relacionan con un riesgo.
    • Menores de 1: el rasgo o factor se relacionan con una disminución del riesgo.

El análisis de los rasgos y las exposiciones en las personas con cáncer o sin cáncer puede ayudar a encontrar posibles factores de riesgo. Saber quién tiene un aumento de riesgo para ciertos tipos de cáncer puede ayudar a los médicos a decidir cuándo y con qué frecuencia estas personas se deben someter a exámenes de detección.

¿Los exámenes de detección ayudan a la gente a vivir más?

Encontrar algunos cánceres en un estadio temprano (antes de que aparezcan síntomas) puede ayudar a disminuir la probabilidad de morir por esos cánceres.

Para muchos cánceres, la probabilidad de recuperación depende del estadio (la cantidad o la diseminación del cáncer en el cuerpo) del cáncer en el momento del diagnóstico. Los cánceres que se diagnostican en estadios tempranos suelen ser más fáciles de tratar o curar.

En los estudios de exámenes de detección del cáncer se compara la tasa de mortalidad de las personas sometidas a exámenes de detección de cierto cáncer con la tasa de mortalidad por ese cáncer en personas que no se sometieron a exámenes de detección. Algunos exámenes de detección mostraron ser útiles para encontrar cánceres temprano y disminuir la probabilidad de morir por esos cánceres. Otros exámenes se usan porque mostraron que encuentran un cierto tipo de cáncer en algunas personas antes de que aparezcan los síntomas, pero no demostraron que disminuyeran el riesgo de morir por ese cáncer. Si un cáncer crece y se disemina rápidamente, su identificación temprana tal vez no ayude a la persona a sobrevivir el cáncer.

Los estudios de exámenes de detección se realizan para determinar si las muertes por cáncer disminuyen cuando las personas se someten a exámenes de detección.

Cuando se recoge información sobre el tiempo que viven los pacientes de cáncer, algunos estudios definen la supervivencia como vivir 5 años después del diagnóstico. Esto se suele usar para medir la eficacia de los tratamientos para el cáncer. Sin embargo, a fin de determinar si los exámenes de detección son útiles, los estudios habitualmente analizan si las muertes por cáncer disminuyen en las personas sometidas a exámenes de detección. Con el paso del tiempo, los signos de que un examen de detección es eficaz incluyen los siguientes aspectos:

El número de muertes por el cáncer es más bajo en la actualidad que en el pasado. No siempre queda claro si es porque los exámenes de detección permitieron encontrar los cánceres antes o porque los tratamientos para el cáncer mejoraron. El Programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales (Surveillance, Epidemiology and End Results, SEER) del Instituto Nacional del Cáncer recoge y notifica información sobre los períodos de supervivencia de personas con cáncer en los Estados Unidos. Esta información se estudia para ver si el hallazgo temprano del cáncer antes afecta cuánto tiempo viven estas personas.

Ciertos factores pueden hacer que los períodos de supervivencia parezcan estar mejorando cuando en realidad no es así.

Estos factores incluyen el sesgo de anticipación diagnóstica y el sobrediagnóstico.

  • Sesgo de anticipación diagnóstica

    El tiempo de supervivencia de los pacientes de cáncer habitualmente se mide desde el día en que se diagnostica el cáncer hasta el día que mueren. Los pacientes se suelen diagnosticar después de presentar signos y síntomas de cáncer. Si un examen de detección lleva a un diagnóstico antes de que el paciente tenga síntomas, el tiempo de supervivencia del paciente aumenta porque la fecha de diagnóstico es más temprana. Este aumento de la supervivencia hace que parezca que los pacientes sometidos a exámenes de detección viven más, cuando en realidad no sea así. Esto se llama sesgo de anticipación diagnóstica. Puede ser que la única razón por la que el tiempo de supervivencia parece ser más prolongado es que la fecha de diagnóstico es anterior para los pacientes sometidos a exámenes de detección. Pero, los pacientes sometidos a estos exámenes pueden morir en el mismo momento que hubieran muerto sin el examen de detección.

  • Sobrediagnóstico

    Algunas veces, los exámenes de detección encuentran cánceres que no importan porque habrían desaparecido por sí solos o nunca causaron ningún síntoma. Estos cánceres nunca se hubieran encontrado si no hubiese sido por el examen de detección. El hallazgo de estos cánceres se llama sobrediagnóstico. El sobrediagnóstico puede hacer que parezca que más personas están sobreviviendo el cáncer por más tiempo pero, en realidad, hay personas que no hubieran muerto a raíz del cáncer de cualquier manera.

¿Cómo se convierten los exámenes de detección en pruebas estándar?

Los resultados de los estudios de investigación ayudan a los médicos a decidir cuándo un examen de detección es lo suficientemente eficaz para usarse como una prueba estándar.

Los datos sobre el grado de inocuidad, precisión y utilidad de los exámenes de detección del cáncer provienen de ensayos clínicos (estudios de investigación con personas) y otras clases de estudios de investigación. Una vez que se recogen suficientes pruebas como para demostrar que un examen de detección es seguro, preciso y útil, se convierte en una prueba estándar. Ejemplos de exámenes de detección del cáncer que estuvieron alguna vez en estudio pero que ahora son pruebas estándar son los siguientes:

Se realizan diferentes tipos de estudios de investigación para analizar los exámenes de detección del cáncer.

En los ensayos clínicos de exámenes de detección del cáncer se estudian nuevas formas de encontrar el cáncer en las personas antes de que tengan síntomas. En los ensayos de detección también se estudian exámenes de detección que pueden encontrar antes el cáncer, son más precisas que las pruebas actuales o pueden ser más fáciles, seguras o económicas. Los ensayos de exámenes de detección se diseñan para establecer los beneficios posibles y los daños posibles de los exámenes de detección del cáncer. Se utilizan diferentes diseños de ensayos clínicos para estudiar los exámenes de detección del cáncer.

Los datos más sólidos acerca de la detección provienen de la investigación realizada en los ensayos clínicos. Sin embargo, no siempre se pueden usar ensayos clínicos para estudiar cuestiones sobre la detección. Los hallazgos de otros tipos de estudios pueden proporcionar información útil sobre la seguridad, utilidad y precisión de los exámenes de detección del cáncer.

Los siguientes tipos de estudios se usan para obtener información sobre los exámenes de detección cáncer:

Ensayos aleatorizados controlados

Los ensayos aleatorizados controlados ofrecen el grado de comprobación más alto sobre la seguridad, precisión y utilidad de los exámenes de detección. En estos ensayos, se asigna aleatoriamente (al azar) a los voluntarios a uno de dos o más grupos. Las personas de un grupo (el grupo de control) se pueden someter a un examen de detección estándar (si hubiera alguno) o a ningún examen de detección. Las personas en el otro grupo o los otros grupos se someten a exámenes de detección nuevos. Luego se comparan los resultados de las pruebas de los grupos para ver si el nuevo examen de detección es más eficaz que la prueba estándar y si se presenta cualquier efecto secundario adverso.

El uso del azar para asignar a las personas a los grupos significa que los grupos probablemente serán muy parecidos y que los resultados del ensayo no se verán afectados por las elecciones humanas o alguna otra cosa.

Ensayos no aleatorizados controlados

En los ensayos clínicos no aleatorizados, no se asigna a los voluntarios de manera aleatoria (al azar) a grupos diferentes. Ellos escogen el grupo en el que desean incluirse o los encargados del estudio los asignan. Los datos probatorios de este tipo de investigación no son tan sólidos como los datos probatorios de los ensayos aleatorizados controlados.

Estudios de cohortes

Un estudio de cohortes sigue a un gran número de personas en el transcurso del tiempo. Las personas se dividen en grupos, llamados cohortes, de acuerdo a si se sometieron a cierto tratamiento o estuvieron expuestos a ciertas cosas. En los estudios de cohortes, la información se recoge y estudia después de ciertos desenlaces (como el cáncer o la muerte). Por ejemplo, un estudio de cohortes podría seguir a un grupo de mujeres que se someten regularmente a pruebas de Papanicolaou y dividirlas entre las que tuvieron un resultado positivo para el virus del papiloma humano (VPV) y las que tuvieron un resultado negativo. El estudio de cohortes demostraría cómo las tasas de cáncer de cuello uterino son diferentes para los dos grupos con el paso del tiempo.

Estudios de casos y controles

Los estudios de casos y controles son parecidos a los estudios de cohortes, pero se realizan en menor tiempo. No incluyen muchos años de seguimiento. En lugar de mirar hacia el futuro, miran hacia el pasado. En los estudios de casos y controles, la información se recoge de casos (personas que ya tienen una determinada enfermedad) y se compara con la información recogida de los controles (personas que no tienen la enfermedad). Por ejemplo, se podría preguntar a un grupo pacientes de melanoma y a un grupo sin melanoma sobre cómo examinan su piel para detectar crecimientos anormales en la piel y con qué frecuencia lo hacen. De acuerdo con las diversas respuestas de los dos grupos, el estudio puede mostrar que el control de la piel es un examen de detección útil para disminuir el número de casos de melanoma y las muertes por esta causa.

Los datos de los estudios de casos y controles no son tan sólidos como datos de ensayos clínicos o estudios de cohortes.

Estudios ecológicos

En los estudios ecológicos se notifica información recogida de grupos enteros de personas, como personas en una ciudad o condado. Se proporciona información sobre todo el grupo, no sobre una sola persona del grupo. Estos estudios pueden aportar ciertas pruebas sobre la utilidad de un examen de detección.

Los datos de los estudios ecológicos no son tan sólidos como los datos de ensayos clínicos u otros tipos de estudios de investigación.

Opiniones de expertos

Las opiniones de expertos se pueden basar en las experiencias de los médicos o los informes de las comisiones o paneles de expertos. Las opiniones de expertos no proporcionan datos probatorios sólidos sobre la utilidad de los exámenes de detección.

En los ensayos clínicos se estudian nuevas formas de detectar el cáncer.

En muchas partes del país se llevan a cabo ensayos clínicos. Para mayor información en inglés, consultar en la página de Internet del NCI la lista de ensayos de detección del cáncer que actualmente aceptan pacientes.

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